Nos separamos. La sonreí mientras que a ella le caia una lágrima por el rostro.
-Anna, ¿quieres que me quede a dormir?
-Sí...- Conseguí sacarla una sonrisa.
-No esperaba un no por respuesta.- La cogí con mis brazos, mientras ella pataleaba y reía. De estar llorando a estar riendo a carcajadas. Lo había conseguido yo.
-Daniiiiiiii, ¡sueltameeeeeeee!
-Calla muchacha, que despiertas al vecindario.
La tiré en su cama, bueno, casi nuestra cama. Me quedé mirándola, y ella a mi. Sonreiamos. Yo estaba de pie, esperando a que me invitara a meterme en la cama.
-¿Qué pasa? ¿No piensas tumbarte o algo?
-Menos mal Anna, pensaba que nunca me lo dirías...- Me tiré encima suya, abrazándola. Ella me agarró suavemente la cabeza, haciendome cosquillitas...
-Así me duermo, eh...
-¿Ah, que no te gusta que te haga cosquillitas, no? ¿Ah, no?- Dijo entre risas.
-Que mal lo haces, eh...-Me reí, y ella me empujó haciendose la enfadada.
-Ala, ¡hasta mañana!-La agarré por detrás, ambos tumbados.
-Anna... a lo mejor no es momento para hablar de esto... pero, ¿qué te ha dicho Miki para que estuvieses así antes?
Se incorporó y posó su espalda en el cabecero.
- A ver...- Bajó la mirada.- En el coche me atosigó a preguntas sobre si teníamos algo, y cuando llegamos a casa también, no paró. Hasta ayer por la tarde, que estaba tranquilo, como si no hubiera pasado nada. En cambio esta mañana ha vuelto a estar como el viernes... que si estabamos liados, que porqué estábamos tan cariñosos en el programa y fuera, todo el rato... Pero me cansé y le dije que si de verdad me quería confiaría en mi, que no me quería, y que ,sería mejor darnos un tiempo. Y el me respondió diciendo que la que no le quería era yo porque le había engañado, que él ha intentado hacerme feliz pero yo no me he dejado, que sí era mejor darnos un tiempo, y que en ese tiempo dejaramos de hablarnos, que prefiere un tiempo largo... Que le había hecho mucho daño... Y me sentía fatal.
Pero... luego has llegado tú, sin avisar. Me has abrazado, y me has hecho sonreir mientras me caia una lagrima... Eres el único que puede conseguir eso, Dani. Y te quiero por ello. Porque me haces feliz.
No pude evitar sonreir, Anna y Miki ya no eran nada, y porque... bueno, lo que me había dicho era precioso, como ella.
-Annita, ¿estamos juntos, no?
-Sí, es lo que queremos los dos... ¿no?- Me agarró de la camiseta y me besó.
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