-¿Seguro que no pasa nada?- Me preguntó, mirandome a los ojos.
-No, nada...- La sonreí.- ¿Qué te parece si pago y te llevo a tu casa? Que mañana hay que madrugar Cris...
-Pero... ¿ya? ¿tan pronto?- Se extrañó.
-Sí...-Agaché la cabeza mirando la pantalla del móvil.
-Vale, pero pago yo, eh.
-No, no, pago yo.
-Dani, pag.- No la dejé acabar, levante mi brazo, llamé a un caballero y le pedí la cuenta.
Cuando vino pagé, recogimos nuestras cosas y no dirigimos al coche. Mientras ibamos, Cris me preguntó:
-Era un mensaje de la chica misteriosa, ¿a que sí?- Sonrió mientras me miraba con cara de niña buena.
-No...
-Dani...
-Bueno, sí... - Nos reimos los dos.
-Dime quien es, por favor.- Me agarró el brazo y se paró. Me giré, la hice un gesto para que siguiera caminando, y me empecé a reir.
-¡Pero dímelo!
-Vale, vale, en el coche.
Llegamos al coche, nos sentamos, nos abrochamos los cinturones, me agarró la mano y siguió preguntandome quien era la chica misteriosa.
-A ver, se llama Sofía, te dije que no la conocias...
-Ah vale, ¿ves? ya está. Ya no te molestaré más con el tema.- Nos reimos los dos.- Pero vamos, que me puedes contar todo lo que pase, eh.- Me dio un golpecito en el brazo, y me dejó arrancar.
La dejé en su portal, como enlos viejos tiempos, pero esta vez como amigos.
Estaba nervioso por llegar a casa y poder llamar a Anna. Necesitaba hablar con ella y saber que había pasado con Miki. Llegué a casa, tiré las llaves al sofá y saqué el móvil rapidamente.
Busqué a Anna en la agenda y la llamé.
No me lo cogía... La volví a llamar, y tampoco me lo cogió. Llamé de nuevo, por eso que dicen que a la tercera va la vencida. Y sí, me lo cogió.
-¡Anna!
-Hola...
-¿Has visto el mensaje, no? No te podía llamar...
-¿Dónde estabas?- La notaba rara, como cansada.
-Estaba en el centro.
-¿Solo?
-No, con Cris.
Se calló.
-¿Anna?
-Sí...
-Bueno, que, ¿qué tal con Miki?
-¿Miki? En fin...
-Cuentamelo todo, Annita...
-Ahora no, Dani... Y menos por telefono... No tengo ganas de hablar cari, mañana nos vemos... Te quiero.
Y colgó. No me dejó despedirme siquiera... Y no lo podía dejar así. Notaba a Anna rara, y tenía que hablar con ella, si no quería por telefono... pues cara a cara.
Cogí las llaves y el móvil, bajé al coche y fue hacia la casa de Anna.
Llegué justo cuando la puerta de su portal estaba a punto de cerrarse, y pasé, subí por las escaleras hasta la puerta de su casa, y empecé a dar golpes y llamar al timbre.
-¿Quién es?-Dijo mientras abría.
-Aquí, Martínez para apoyarte.- Y se lanzó a mi, nos besamos, cerramos la puerta y seguimos abrazados.
-Gracias Dani, te necesitaba.
-Me necesites o no voy a estar aquí, abrazandote.
Me encanta! Siguienteeeeeee! :D
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